El 24 de junio, dos violentos terremotos de magnitud 7.1 y 7.5, junto con numerosas réplicas, sacudieron el norte de Venezuela. Hasta la fecha, se han confirmado más de dos mil víctimas mortales y más de diez mil personas heridas. Y las necesidades aumentan cada hora.
Miles de familias han perdido sus hogares, sus bienes y todos sus puntos de referencia. Necesitan agua potable, alimentos, atención médica, productos de higiene, apoyo psicológico y un refugio seguro.
El CISP está presente en Venezuela desde 1999, cuando intervenimos en otra devastadora emergencia en la misma zona: el estado de La Guaira (antes Vargas), la comunidad de Los Corales. Aquel 14 de diciembre, ríos de lodo y escombros provocados por lluvias torrenciales destruyeron miles de viviendas y causaron entre 10.000 y 30.000 víctimas. Conocemos este territorio, sus comunidades y sus fragilidades. Y sabemos cómo responder.
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También por esta razón, la primera zona a la que llegó nuestro equipo fue la comunidad de Los Corales. Entregamos equipos operativos y antenas satelitales al Comité Comunitario de Emergencia -constituido mediante un proyecto ejecutado por nosotros entre 2024 y 2025 - y a la Dirección de Protección Civil de La Guaira. Las comunicaciones en algunas de las zonas más afectadas han sido restablecidas: familias que no lograban ponerse en contacto con sus seres queridos han podido hacerlo.
Personal especializado del CISP acompaña a los equipos de Búsqueda y Rescate sobre el terreno y brinda apoyo a los familiares de las personas que aún permanecen desaparecidas, al personal sanitario y a los equipos de rescate.
En Maiquetía, en el estado de La Guaira, 116 familias duermen en diez tiendas de campaña dentro del Polideportivo José María Vargas, un centro deportivo convertido en refugio de emergencia. Esperan saber si sus viviendas son habitables, si podrán regresar o si tendrán que empezar de nuevo.
Nuestro equipo las atiende todos los días. Estamos distribuyendo kits de higiene junto con UNICEF e instalando duchas móviles: en un refugio abarrotado, la higiene no es un detalle, especialmente tras la notificación de al menos un caso de cólera. También estamos llevando a cabo actividades de apoyo psicosocial y estableciendo normas de convivencia para las personas que se encuentran compartiendo el mismo espacio con personas desconocidas, en un momento ya de por sí muy duro.
Con tu apoyo podemos seguir asistiendo a estas familias y responder a las necesidades que surgen cada día.
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